LA VIVIENDA DEL DIVORCIO, USO Y ABUSO

Han tenido que ser asociaciones de personas que pierden su vivienda, por no poder pagar los préstamos con garantía hipotecaria, principalmente, los que han salido a la calle, a lo largo y ancho  de todo el país. Normalmente, compraron la vivienda en momentos en que los precios de las mismas estaban por las nubes. Hoy su valor, y con problemas para venderla, es  inferior a lo que deben al banco o caja. Por otra parte, a menudo perdieron su negocio o fueron al paro, no pudiendo atender los pagos.

Sin embargo, esa conquista de la calle, por este motivo, no la han hecho los padres de familia, principalmente, expulsados de la vivienda familiar, de la cual pudieran ser propietarios, en todo o en parte. O al menos con la misma contundencia y eficacia (¿).

La ley no impide pensar en dos viviendas, pero no, leyes hay para expulsar a uno, normalmente, el esposo y padre, del domicilio familiar, si una parte lo pide, y hasta con urgencia.

El Código Civil lo permite. Esto es lo que dice el artículo 96:

“En defecto de acuerdo de los cónyuges aprobado por el Juez, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario en ella corresponde a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden.

Cuando algunos de los hijos queden en la compañía de uno y los restantes en la del otro, el Juez resolverá lo procedente.

No habiendo hijos, podrá acordarse que el uso de tales bienes, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que, atendidas las circunstancias, lo hicieran aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección.

Para disponer de la vivienda y bienes indicados cuyo uso corresponda al cónyuge no titular se requerirá el consentimiento de ambas partes o, en su caso, autorización judicial.”

La Constitución Española dice protegernos y garantizarnos, tanto el derecho a la propiedad, como el derecho a vivienda, pero si el tema se propone en proceso civil, lo de que uno se vaya del domicilio familiar, la Constitución Española es papel mojado.

Pero, ¿ se expulsa sólo a uno de los padres del domicilio familiar ?. Pues no, si hay hijos que tengan derecho a estar con el padre/madre en los periodos que corresponda, haya o no CUSTODIA COMPARTIDA, normalmente el juez de turno decreta turnos de visitas sin que se sepa si habrá sitio para tenerlos. Muchas veces son los abuelos los que “cargan” con el problema.

Popularmente, cada uno puede hacer con su vida lo que quiera y con quién quiera. Pero, la pregunta es, ¿  puede el padre/madre que  se queda en la vivienda familiar, de la cual no es propietario en su totalidad, llevarse a una nueva pareja a vivir en el que fue domicilio familiar con el que la abandona ?.

El Código Civil, cuyo artículo se cita, dice sobre los usuarios: el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario en ella corresponde a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden.

Está claro, hijos y cónyuge, nada más. Sin embargo, los ayuntamientos, conforme a norma, permiten que el cónyuge, o hijos mayores puedan empadronar en la que fue vivienda familiar a otras personas.

Sin embargo, caso a caso, en el procedimiento judicial en que se decida sobre su uso, se debería plantear ese problema, para que lo que corresponda se ponga en sentencia, si el padre/madre e hijos pueden llevar a vivir a otras personas, con autorización judicial previa o no.

Y lo mismo en convenio que se pueda firmar por ambos padres.

Prevenir, mejor que curar. ¿ Y si en todo el estado hubiera miles y miles de viviendas atribuidas a uno de los padres en que se exigiera pedir permiso judicial previo para llevarse a la nueva pareja ?.

Esto es hoy ciencia ficción, pero nada impide pedirlo/exigirlo judicialmente, y, quizá, eso frenaría a muchas mujeres/madres en exigir el uso de una vivienda en que no podrían llevarse a un nuevo novio. Rehacer la vida con otra persona, sí, pero no en la vivienda de la cual se ha expulsado a un legítimo propietario, en todo o en parte.

Y si se quiere llevar a otras personas, AUTORIZACIÓN JUDICIAL PREVIA. Y no ir a hechos consumados y que el otro, con abogado y procurador, se queje al juez, con resultado dudoso.

Jesús AYALA CARCEDO, de la ASOCIACIÓN DE PADRES DE FAMILIA SEPARADOS DE BURGOS-A.P.F.S.-BURGOS.

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