EL CHIRINGUITO 016 Y LAS CAJERAS DE MERCADONA

Todavía recuerdo cuando hace unos dos años conecté con una responsable de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, indicando la precariedad social de una mujer con niños, situación de la que tuve conocimiento por el padre de las criaturas, que había abandonado el domicilio familiar por indicación, o sugerencia, de la Guardia Civil. E iba de ciudad en ciudad buscando cama en centros de Cáritas.

Dicha responsable me dijo, más o menos, que ella había estudiado, había hecho unas oposiciones; para trabajar tenía que abandonar a sus hijos, al cuidado de otras personas, cumplir horarios, tomar responsabilidades, aguantar a jefes y ciudadanos, mientras la mamá de las criaturas estaba en casa, fumando y enganchada a internet.

Pues bien, estos días una jueza, en excedencia, ha comparecido ante los medios de comunicación para hablarnos del 016, como delegada del Gobierno contra la violencia de género. Y es a partir de este hecho que han aparecido datos muy, pero que muy preocupantes, sobre el funcionamiento de ese servicio. Uno de los más importantes es la precariedad y salario bajo para asesorar a mujeres, muchas de éstas en difícil situación social: paro, empleos precarios, pobreza, inmigración…..

Y nos encontramos que personas adiestradas, si permiten la expresión, para aplicar cañonazos a situaciones complejas, pueden entrar como elefantes en una cacharrería en complejas situaciones familiares, en un país en que a ninguna mujer se la exige estar un solo segundo no deseado, en situación de pareja, que, por supuesto, no significa que sea por causa de maltrato alguno.

Asustado, ésa es la angustia que se siente ante mercenarios en país africano en época de descolonización.

Las mujeres españolas merecen que las asesoren funcionarias, con puesto fijo, sin que su situación dependa de un contrato a su empresa, ni de la ministra de Igualdad del momento.

¿Por qué se mezcla a las cajeras de Mercadona, de Carrefour o de El Corte Inglés, etc.?. Muy sencillo, esas bravas mujeres tenían que asesorar los fines de semana, después de llegar todos los días a casa a las once de la noche para dar un beso a sus niños en la cama, y ofrecer a esas mujeres enganchadas a internet, sin que curren fuera de casa, un puesto de limpieza en los juzgados, a empezar los lunes a la siete de la mañana.

¿Descendería el presunto maltrato que se puede denunciar?.

El trabajo os hará libres, queridas mujeres denunciantes, y a los hombres, a los padres, también.

Jesús Ayala Carcedo, delegado de la ASOCIACIÓN DE PADRES DE FAMILIA SEPARADOS DE BURGOS-A.P.F.S.-BURGOS.